Open Government Transformation

 

En el mundo anglosajón se ha venido trabajando el concepto de Open Government como la política que garantiza la liberación de la información y el derecho de los ciudadanos a poder examinar toda la información generada en el ámbito de la Administración Pública.

Este concepto, nacido en los 60′s en EEUU, pasa hoy a tener más vigencia que nunca, cuando el acceso a la información mediante el uso de la tecnología ha posibilitado que estas aspiraciones puedan ser llevadas a la práctica.

El acceso a la información, nos ha encaminado hacia la necesidad de regular conceptos como “Libertad de Información”, “Derechos Civiles”, “Derechos de Privacidad” y “Open Source Software”, todos ellos encaminados a regular las relaciones entre la Administración Pública y los ciudadanos, en el sentido más amplio de propiedad de la información y su paradójico desarrollo en el marco de las Administraciones Públicas.

En una cadena de acciones y consecuencias, Angel Maldonado lo ha definido como que la Transparencia, nos lleva hacia la Administración Abierta (OpenGov), ésta nos lleva hacia los Datos Abiertos (Open Data) y, finalmente ,todo ello nos lleva hacia la Administración Informativa (iGov).

El encadenamiento de acciones y su consecuencia no es baladí ya que, según la cadena de Maldonado, una Administración que quiere ser transparente, debe abrir sus datos para conseguir que cualquiera que lo desee pueda interactuar mediante el uso de aplicaciones sobre los datos con los que trabaja la Administración Pública, de tal forma que el concepto de servicio público, inherente a la Administración Pública, queda liberalizado y deja de ser una exclusiva de la Administración Pública.

La idea es bien clara, la Administración Pública es la valedora de la veracidad y de la integridad de la información, pero no es la propietaria de la misma, en el sentido de que la información es de todos y, por lo tanto, puede ser utilizada por todos.

Este concepto, muy anglosajón, nos lleva a trabajar el primer término del Open Goverment y éste es mucho más profundo que la propia transparencia, su denominación podría ser la que propone Maldonado como Administración Informativa (iGov).

Pero el Open Goverment es mucho más que eso. Una Administración que se decide a transformarse para ser abierta (OGov) es aquella que entabla una constante conversación con los ciudadanos con el fin de oír lo que ellos dicen y solicitan, que toma decisiones basadas en sus necesidades y preferencias, que facilita la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que presta, y que comunica todo lo que decide y hace de forma abierta y transparente.

Es, por lo tanto, una Administración de doble dirección, escucha primero y habla después, incluso diría más, es una Administración que escucha más que habla.

Porque si es importante la transparencia, más importante es la conversación. Conversación en el sentido de escucha: tu dices, yo oigo, yo asimilo y yo actúo. Tampoco se trata de llevar la conversación hacia el más estricto diálogo: tu dices-yo contesto. Porque la escucha real, finalmente nos llevará a la pro-actividad, ya que ésta es una consecuencia. Yo sé lo que quieres porque te escucho y, como lo hago ,soy capaz de adelantarme a lo que necesitas.

Para Iñaki Ortiz,  las administraciones “open”: “escuchan las conversaciones que ya se están produciendo en la red sobre lo público, contribuyendo en ellas cuando su aportación pueda enriquecer la iniciativa surgida desde la ciudadanía,  conversan con la ciudadanía, promoviendo su participación activa y teniendo en cuenta su opinión en la toma de decisiones, conversan entre sí, colaborando en el diseño y en la ejecución de las políticas públicas, en el diseño y en la prestación de los servicios públicos, y compartiendo recursos y servicios comunes.

Cuando una Administración es transparente, está dando acceso a la información. Recoge la información, la elabora y la muestra. Pero, aún es mucho mejor si la información la deja accesible: te enseñará a usarla y tú mismo podrás hacer con ella lo que quieras, incluso prestar servicios que ella no presta o no lo hace de una forma efectiva.

Si la Administración, está dispuesta a asumir esa apertura de información, le sacará partido la Sociedad y las personas, ya que la colaboración y la participación ciudadana vendrán solas. Las personas estamos dispuestas a colaborar, tan solo hay que sentar las bases, facilitar la colaboración y encender la chispa. Como dice Oscar Cortes: “El desarrollo del o-Gov, como muchas otras cosas, requiere un fuerte impulso de la educación, como gran infraestructura social que facilite la conciencia crítica, la inquietud, o la alfabetización digital. Sin este esfuerzo, el o-Gov nos servirá para mucho (no cabe duda), pero quedará corto a la hora de atender precisamente a la gran mayoría de los que le otorgan su sentido”.

Eso es realmente una Administración Abierta (Ogov), la que entabla conversación (sobre todo escucha), la que impulsa, facilita y fomenta la colaboración y participación ciudadana, la que practica la transparencia, la que lucha por llevar los servicios al ciudadano en una actitud pro-activa, la que fomenta la anticipación y la satisfacción de los ciudadanos y antepone los intereses de éstos a otros intereses y, por último y no menos importante, la Administración que está dispuesta a innovar, a cambiar y a transformase todos los días.

Por eso, la Administración Abierta no es tan solo una cuestión tecnológica. Es mucho más que tecnología. El modelo OJO (OsimoJulioOrtiz de Zarate), que nace a partir de los apuntes de David Osimo y que complementa Alberto Ortiz de Zárate, recoge a la perfección los 5 elementos que son necesarios transformar para conseguir efectividad total en este nuevo modelo: Valores, Relaciones, Contenidos, Aplicaciones y Tecnologías.

Nota: Este documento puede verse también en Librería de Trabajos

email

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *