Listas abiertas, una concesión inteligente.

1De pronto se colarón en las listas electorales algunas personas, que un determinado grupo de actores influyentes consideraba que no debía estar en ellas. Los partidos se enrocan y no dan su brazo a torcer (Ver el trilema de las adhesiones). Los ciudadanos contrarios a esas personas (los que nunca votarían esas listas) presionan para que al menos, si esas personas van en las listas que las listas sean abiertas para poder rechazarlas.
Ahí no esta el problema. Cualquiera que recapacite un rato, se dará cuenta de que las listas abiertas no solucionan ni un solo problema. Al igual que las primarias tampoco solucionan nada. El problema es más estructural. El problema es de como se constituyen los partidos políticos y su forma de organización. Pero todo eso da igual. Se insiste y se batalla por las listas abiertas.

Tanto se batalla, que en la ‘opinión pública’ se instala la idea: “las listas abiertas son la solución”, cada vez más la idea es más arrolladora, tanto que se va generalizando.

Al contrario, en los partidos políticos se hace caso omiso. Como si se oyese llover, pero con una lluvia que no cala, no moja. ¿Por qué? Pues yo no lo entiendo.

Las listas abiertas, como ya he dicho, no son la solución a nada. Después de la listas abiertas, todo será exactamente igual. Las listas, ya sean abiertas o cerradas, las seguirán decidiendo los mismos y por el mismo sistema. El ciudadano habrá ganado un paso, porque tendrá más cerca su decisión, ya que podrá generarse la ilusión óptica de que decide un poco más que antes, pero el resultado será exactamente el mismo.

Los que no pensaban votar a ciertas personas, podrán seguir no haciendolo. En ese momento, podrán NO marcar con una cruz a la persona que NO pensaban votar, con lo cual habrán ganado un espacio moral muy importante para ellos. Mientras que para los partidos, salvo que deberán incrementar el gasto electoral porque además de vender la marca del partido, ahora deberán vender la marca de las personas, no supondrá ningún cambio en absoluto. Puede que en alguna ocasión varíen sus previsiones sobre los nombres que deberán imprimir en las nominas, pero en definitiva, las variaciones serán mínimas.

Entonces, ¿Por qué no se apuntan el tanto de realizar la concesión? Con las listas abiertas ganamos todos. Bueno, en realidad no pierde nadie. Ganan los que creen que se deben implantar y ganan los que saben que no soluciona nada, pero tienen el poder de concederlas y la victoria de ser los que lo han concedido. Los que saben que no sirve para nada les dará igual que lo pongan o no, en este caso empatan. ¿Por qué no lo hacen entonces? No me creo que sean tan íntegros como para no realizar actos a sabiendas de que son inocuos y por lo tanto superfluos para ellos.

A veces la estética también cuenta. Apuntese un tanto, si esta en sus manos y haga una concesión inteligente, nunca tanto supuso tan poco.

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