El largo camino hacia la Transparencia

En #oGov intentamos siempre estar al día de lo que acontece en cualquier entorno público de la filosofía del gobierno abierto, pero de vez en cuando conviene hacer un alto en el camino para realizar una reflexiónimposible profunda sobre lo que está ocurriendo.

Jamás hemos oído tantas veces la palabra “transparencia” de la mano de nuestros dirigente, más por susto que por convicción, porque si la quieren, lo único que hay que hacer es actuar: una nueva Ley Electoral, una nueva Ley de Partidos, una reforma del funcionamiento de las Cortes, una mejor “accountability” tanto política como social de nuestros representantes e instituciones, etc.

Es decir, se trata de dar pasos adelante, combinando un nuevo marco legal, una nueva forma de gestión y un nuevo relato de lo público. Estamos en un momento crucial en el devenir de nuestra, aún joven, democracia, y hay demasiadas alarmas encendidas en nuestra sociedad. Es tiempo de actuar.

Ahora bien, en el día de hoy, 6 de marzo de 2013,  han comenzado las jornadas sobre la Ley de Transparencia en Andalucía, que ya avanzó la creación de un Escaño 110, que está pendiente de desarrollo, y nos consta que es así. A estas iniciativas hay que sumar otras como las de Irekia o la legislación navarra, por citar unos ejemplos de los que ya hemos hablado en este blog. La cuestión es: ¿es esto lo que realmente necesitamos?, ¿o hay otros temas que debemos tratar con antelación?

La cuestión es simple: corremos el riesgo de crear una “burbuja” del oGov en España, antes incluso de que despliegue su verdadera intención, la de ser una filosofía, una nueva metodología de la gestión de lo público,  y lo más importante, ser el eslabón perdido de la verdadera democracia, la conexión entre ciudadanos y representantes, con una jerarquía horizontal, accesible y directa, a través de las conexiones online y las herramientas 2.0, pero sin olvidar las conexiones reales.

Para evitar esta posible “burbuja”, urge establecer una pedagogía de uso del oGov por parte de la ciudadanía, para que sepamos como gestionar una herramienta del siglo XXI de control ciudadano en la fiscalización de instituciones y partidos que siguen anclados en los sistemas de gestión del siglo XX. Este es un reto, que de no eclosionar, generará una tremenda frustración ciudadana, y lo peor; una oportunidad de reinventar la democracia desarrollando un sistema de gobernanza mediante un sistema de fiscalización constante de la ciudadanía.

Debemos evitar que el desarrollo de una postbrecha digital, asome y fagocite un sistema de gestión política que puede reactivar las relaciones entre la Política y la Ciudadanía. Este es el verdadero reto del gobierno abierto. La pregunta es: ¿somos tod@s conscientes de ello?

email

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *