Cereza

cerezaEstoy leyendo el libro de Álex Grijelmo: ‘La seducción de las palabras’. Me ha llamado la atención la explicación que hace sobre las cerezas:

“Las palabras que oímos desde niños, que escuchamos a nuestros abuelos, que leemos y acariciamos, son cerezas anudadas siempre a otras, y aunque las separemos con un leve tirón de nuestros dedos mantendrán el sabor de sus vecinas, nos enriquecerán la boca con la savia que han compartido y que se han disputado”

Y me quedo con el siguiente parrafo:

“La palabra futuro (substituible por ‘mañana’ o ‘el provenir’ con el mismo significado) seduce incontestablemente. “El futuro ya esta aquí”, “el futuro es hoy” … los lemas y las consignas se valen de su inmenso poder. Incluso de su formulación gramatical. El tiempo que esta por venir, el tiempo futuro, adquiere la fuerza de lo que no se puede desmentir en el presente: “Usted notará la diferencia”, “usted pasará las mejores vacaciones” … Utilizar el concepto del futuro lleva consigo el poder religioso de la profecía. Y más que prometer, se pronostica.”

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